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30/05/2018

¿Debes darte de alta como autónomo si tus ingresos son inferiores al salario mínimo?

Artículo extraído de: Redacción de Emprendedores.es

En principio, la obligación de darse de alta como autónomo va más ligada a la asiduidad del trabajo que al importe que percibas por ello.

Circula una creencia conforme a la cual una persona que trabaja por cuenta propia no estaría obligada a darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) si los ingresos mensuales no alcanzan el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) actualmente establecido en una cuantía de 735,9 euros/mes. Es verdad que existe cierta jurisprudencia en este sentido pero es bastante excepcional.

Según la Seguridad Social, “autónomo es aquel que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo sin sujeción por ella a contrato de trabajo y aunque utilice el servicio remunerado de otras personas, sea o no titular de empresa individual o familiar”. Es decir, que el criterio principal que aplica la ley para darse de alta como autónomo es el de la asiduidad laboral sin aludir en ningún momento a las cantidades cobradas.

Por otro lado, es Hacienda la que parece conformarse con que le paguen los impuestos que le corresponden una vez que te has dado de alta en el Impuesto de Actividades Económicas, en el censo de profesionales y elegir el régimen fiscal.

En cuanto a algunas actividades de las que podríamos pensar que pasan desapercibidas al fisco, tales como: escribir para un blog de una empresa, la posesión de un pequeño ecommerce o cobrar comisiones procedentes de un programa; lo realmente cierto es que sería prácticamente imposible para la Inspección de Trabajo demostrar el tiempo dedicado a cada actividad, pero si la Inspección considera que la dedicación de tiempo es relevante, será calificada como actividad habitual y podría exigir alta en RETA.

Por otro lado, aún conociendo la legislación, existen autónomos que se rebelan contra la obligación del pago religioso de las cuotas a la Seguridad Social como autónomos, cobren lo que cobren. Alguna de las actividades pueden considerarse defraudatorias. Entre estas prácticas alternativas citamos algún ejemplo:

-Asociación de varios autónomos donde uno sólo se da de alta en el RETA. Podría darse el caso de que varios autónomos se pusieran de acuerdo para que sólo uno de ellos se diese de alta como autónomo y el resto figurasen como contratados en el Régimen General.

-El amigo que factura por ti: Muy parecida a la anterior en el sentido de que requiere un acuerdo entre las partes. “Un amigo es autónomo o tiene una empresa. Lo habitual es que ese amigo cobre el importe de los impuestos que debe pagar por los ingresos que recibe “en vuestro nombre”. Obviamente existe un riesgo de inspección y sanción por tales conductas”.

-Acumular facturas y darse de alta solo unos meses. “Algunos optan por darse de alta y de baja de autónomo periódicamente (por ejemplo el último mes de cada trimestre o semestre), acumulando todas las facturas generadas durante ese período. Para poder hacer esto, es preciso ponerse de acuerdo (en connivencia) con el cliente”. Se trata de una práctica igualmente defraudatoria, pues estamos realizando una actividad habitual a la que le damos apariencia de intermitente, y que requiere no especificar el objeto de las facturas, ni hacer referencia a fechas concretas de prestación de servicios o entregas de bienes. Nos podría inspeccionar la Tesorería General de la Seguridad Social y sancionarnos.

-Asociarse a una Cooperativa de Trabajo Asociado: Las cooperativas de trabajo asociado o cooperativas de freelance son una opción para emitir facturas sin darse de alta como autónomo. Si eres un trabajador que realizas proyectos eventuales y facturas pequeñas cantidades al mes, puede ser interesante valorar la opción de facturar a través de una cooperativa de trabajo asociado. Al ser socio de la cooperativa te conviertes también en trabajador de la misma por lo que pasas a cobrar por el Régimen General. Las facturas a los clientes no se emiten a nombre del trabajador sino en el nombre de la cooperativa. Pero también esta práctica presenta sus riesgos e inconvenientes. El primero es que, igual no pagas a la Seguridad Social, pero sí pagas a la cooperativa por darte de alta, una cuota de socio, gastos de gestión…El otro problema es que ya se han dado casos de fraude.

Hacerse TRADE

El Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente (TRADE) es una figura legal que reconoce a aquel trabajador autónomo que depende económicamente de un cliente. Se considera que es económicamente dependiente cuando percibe de dicho cliente al menos el 75% de sus ingresos. Disponen de un régimen jurídico diferenciado, de un contrato para autónomos con características propias. El TRADE sigue siendo un autónomo para fines fiscales, pero cuenta con un contrato que le ofrece algunas garantías y que lo acercan a los trabajadores asalariados y les alejan de los falsos autónomos dado que los TRADE disfrutan, por ley, de determinados derechos como 18 días de vacaciones al año (no pagadas) o permiso de maternidad. Para ello deberá mediar un contrato por escrito con el cliente. Por otro lado, aunque la figura del TRADE se supone que se estableció para combatir a los falsos autónomos, lo cierto es que no se hace demasiado uso de esta modalidad de relación laboral en nuestro país.

TOMA NOTA.- Pásate por La Asesoría de Tita y nosotros te aconsejaremos acerca de la forma adecuada de proceder según estés obligado o no a tramitar al alta en Régimen Especial de Autónomos.

 

 


29/05/2018

EMPRESA FAMILIAR

EMPRESA FAMILIAR

La empresa familiar es uno de los pilares de la economía, un elemento sólido y fiable basado en la coherencia, la transmisión de valores y el crecimiento. En La Asesoría de Tita conocemos bien la problemática inherente a la empresa familiar, siendo expertos en la gestión de todos los posibles conflictos que pudieran surgir en el desarrollo del negocio. Entre nuestros clientes figuran numerosas empresas que a día de hoy gestionan su actividad y sus relaciones familiares de manera eficaz, gracias a nuestro apoyo y asesoramiento especializado. La profesionalización de determinados servicios es fundamental en todas las empresas, siendo la empresa familiar especialmente proclive a beneficiarse de una gestión profesional, segura y estable.

CONSULTORÍA DE EMPRESA FAMILIAR

Somos una consultoría de empresa familiar con amplia experiencia, con asesoramiento y apoyo necesarios, tanto en el campo jurídico y fiscal como en el de las relaciones interfamiliares. Contamos con un equipo joven formado por profesionales cualificados y con experiencia, especializados en gestionar con éxito las delicadas relaciones que se crean en el seno de este tipo de negocios. Un campo especialmente complejo que presenta características propias, difíciles de comprender para quienes no están al tanto de la especial idiosincrasia de la empresa familiar.

Apostar por la profesionalización en el ámbito de la empresa familiar es, sin duda, la mejor opción. En La Asesoría de Tita, asesoramos y acompañamos a los negocios familiares en aspectos tan importantes como estos:

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27/04/2018

Consecuencias por no depositar las cuentas anuales en el Registro Mercantil

Las cuentas anuales son el conjunto de estados contables que una vez al año debe presentar cualquier empresa inscrita en el Registro Mercantil. Todas las sociedades están obligadas a entregar el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias y la memoria; las grandes empresas deben añadir el estado de cambios en el patrimonio neto y el estado de flujos de efectivo. 

Entre las consecuencias de no presentar las cuentas anuales destacan las 6 siguientes:

  1. Cierre de hoja registral. Si transcurre un año desde la fecha de cierre del ejercicio sin que se hayan depositado las cuentas, el Registro Mercantil no inscribirá ningún otro documento que se presente con posterioridad, excepto el cese o dimisión de administradores, gerentes, directores generales o liquidadores, la revocación o renuncia de poderes, la disolución de la sociedad y el nombramiento de liquidadores, o los asientos ordenados por la autoridad jurídica o administrativa.
     
  2. Responsabilidades para los administradores de la empresa. Tanto la propia empresa como sus socios y acreedores podrían reclamar a los administradores los daños y perjuicios causados por no depositar las cuentas anuales en el Registro Mercantil.
     
  3. Motivo para calificar un concurso de acreedores como culpable.
     
  4. Impacto negativo en los informes comerciales, lo que puede repercutir en la pérdida de nuevos clientes o contratos.
     
  5. Mayores dificultades para acceder a financiación bancaria y lograr la cobertura del seguro de crédito.
     
  6. Posible sanción por parte del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas con multas que pueden ir de 1.200 a 60.000 euros. Si la sociedad tiene un volumen de facturación anual superior a 6 millones de euros, la multa puede llegar a ser hasta de 300.000 euros. 


Preguntas frecuentes

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